Los trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia, pica, entre otras) en un inicio era de gran atención no solo para nosotros los profesionales sino para los padres de familia en la medida en que daban cuenta de la forma como los medios de comunicación o tendencias sociales influían en la tergiversada “identidad” del adolescente que, en su afán por reconocerse y aceptarse, accedía a “modas” que a largo plazo afectaban su salud tanto psicológica como física. Nuestro foco de interés se centraba en intentar entender la inseguridad o ansiedad que evidenciaba tal adolescente al permitirse la agresión de no alimentarse. Ahora bien, con el paso del tiempo y surgimiento de nuevos pensamientos teóricos, queda claro que dichos trastornos no son más que la manifestación de alguna alteración en las relaciones familiares, lo que comúnmente conocemos como síntoma.
Un síntoma es simplemente una metáfora que da cuenta que en un sistema (familia, pareja, etc.) se encuentran alteradas sus relaciones (entre padres con hij@s; pareja, hermanos) tornándose disfuncional, aspecto que bloquea la co-evolución respetiva de cada miembro que lo conforma y del sistema en sí. Ahora bien, es importante tener claro que los trastornos de alimentación ya no son desarrollados por adolescentes sino por la población en general, es decir, nin@s y adultos que en su impotencia de dilucidar y expresar situaciones de dolor y sufrimiento, desvían la atención con su trastorno lo cual lleva a un ocultamiento de algún tipo de desorganización familiar. Una desorganización familiar incluye desacuerdos en crianza, violencia, posibilidades de divorcio entre otras, que giran siempre en torno a la pareja, por eso se tiene en cuenta que detrás de todo niñ@ sintomático hay una pareja disfuncional, pero no toda pareja disfuncional genera nin@s sintomáticos.
Como profesionales debemos estar pendientes de la forma como observamos el comportamiento y los estilos de relación de los nin@s y adolecentes en contextos educativos, sociales, familiares, laborales para que en el comprender generemos acciones preventivas y orientaciones que den cuenta de explicaciones complejas y no por el contrario, que sean reduccionistas como lo es deducir que todo trastorno de alimentación es por inseguridad o necesidad de sentirse reconocido en algún grupo.
Este esbozo temático que en si necesitaríamos de mucho más tiempo y espacio para poderlo conocer, entender y discutir tiene como finalidad hacer una invitación a los docentes, padres e interesados en el tema a incluir a todos los sistemas que rodean a la persona cuando presenta algún tipo de trastorno de la alimentación ya que ello nos permitiría generar el mejor tipo de ayuda posible ya que debemos tener en cuenta que así como cada persona es diferente, lo es también cada familia, cada colegio, por ende, cada pensamiento.
Finalmente, es indispensable, al momento de tener situaciones como estas cerca de nosotros, preguntarnos a nivel profesional ¿Qué calla la persona? ¿Qué no puede decir? ¿Con que está inconforme? ¿Qué es mas importante que su propio cuerpo y salud par la persona al momento en que decide “sacrificarlo” lentamente por obtener algún tipo de “normalidad”?.


Hola Paola, buen documento,sobre todo que las jóvenes tomen conciencia de estos tipos de trastornos en la alimentación y nosotros como padres de familia y/o educadores tengamos acciones preventivas y de orientación a tiempo.
ResponderEliminarQue alegria Doctora Paola Judith, que este compartiendo sus conocimientos y experiencias y que se haya creado este espcacio para poder interactuar; mas adelante le estare comentando sobre unos casos que tengo en el colegio donde laboro y lo que he hecho hasta el momento y si es posible me oriente.un abrazo giganteeeeeeee. con cariño Claudia Florez
ResponderEliminarHola Claudia, que gusto saber que se encuentra al tanto, no dudes en escribirme para asesorarte sobre los casos que tienes en este momento.
ResponderEliminarUn abrazo enorme